Patricia Sosa, “los excesos no fueron lo mío, nunca fumé un porro”
“Necesitaba incluir a los más jóvenes, mostrarles todas esas canciones que mi generación siempre me pedía y que ellos no conocían”, dijo y en seguida contó que cambió mucho desde los años ’80 a esta parte: “Yo antes era muy peleadora, confrontativa y ya no lo soy. Pero a la vez entiendo que en los ’80 necesité mucho ese temperamento. Primero porque veníamos de una época muy dura, muy opresiva, y segundo porque no me fue nada fácil ser mujer en el mundo del rock. Yo sabía que para muchos hombres sólo era un par de piernas, y frente a eso tenía que ser el doble de fuerte. Me ponía las minifaldas más cortas que encontraba, pateaba talones para subir al escenario y ahí arrancaba a cantar. Así fui durante mucho tiempo, hasta que comencé a entender que el camino de la comprensión, del afecto genuino es mucho más vital e importante. Ordené mis prioridades y, básicamente, aprendí a vivir con amor.” Así contó Patricia Sosa en una nota de tapa para la Revista Luz que sale este domingo con el diario Perfil.
Sobre los famosos excesos del rock, la cantante y jurado de Soñando por cantar fue categórica: “Nunca, pero nunca, fumé un porro. Ni lo probé siquiera. Tengo desde siempre una vida interior tan interesante, tan intensa, que jamás tuve necesidad de inspirarme o volarme con nada. Claro que en esa época había de todo, pero la verdad es esa: los excesos nunca fueron lo mío”. Acto seguido explicó que no existe fórmula para estar joven: “Simplemente como sano (nada de carnes rojas), me hidrato y duermo bien y supongo que la genética ayuda mucho. Si la vieras a mi mamá, está espléndida… Yo me siento joven, sí, pero sobre todo muy experimentada, con una solidez y sabiduría que en mi juventud jamás imaginé que tendría”.
También se dio tiempo para hablar del incidente de Fito Páez y Claudia Puyó, cantate que la acompañó en el disco y lo hace en la su gira: “La verdad es que me provocó un dolor de estómago terrible todo ese asunto. Obviamente que me solidaricé y me solidarizo con Claudia, porque nosotros somos cantantes, no modelos. Y ella, sin duda, es una de las mejores. No sé qué le pasó a Fito, pero es evidente que no podés dejar sin trabajo a alguien porque te parece que tiene que bajar unos kilitos, es algo muy feo eso. Y si tuvo una mala noche, como dijo, lo que corresponda es que pida perdón, cosa que no hizo. Yo soy muy amiga de Claudia y sé que sufrió y se deprimió mucho con todo esto. Mucho.”
Feliz con Soñando por cantar (“es un programa es grandioso y me cambió la vida en serio. Cumple una real función social y demuestra que no sólo el escándalo tiene rating. La música y la emoción también”) confiesa que declinó varias ofertas del propio Tinelli para entrar al Bailando: “A Marcelo lo adoro, es un tipazo y es realmente muuuy difícil decirle que no, pero por suerte ya entendió que el Bailando no es para mí”.
Super comprometida con su labor social y la ayuda a la comunidad Toba, admitió que también la tentaron para entrar en política: “Todos los partidos me han ofrecido cargos pero mi respuesta siempre fue y será la misma: no. Yo soy cantante, no política y estoy convencida de que desde afuera se puede hacer mucho, muchísimo más de lo que la mayoría se imagina. ¿Cómo me cae Cristina? Me gusta, pero quisiera que cambie muchas cosas, entre ellas que se siente a hablar con los periodistas y que no fomente esta lucha de bandos en las que estamos todos metidos. Yo no quiero que me digan macrista porque me junté a comer con Macri o incluso golpista, como me dijeron por el sólo hecho de brindar un recital en la Sociedad Rural… No conduce a nada esa antinomia facciosa.”
En lo personal, ser refirió a su amor de casas separadas con Oscar Mediavilla, padre de su hija Marta: “Somos una verdadera familia, mucho más unida que otras que viven bajo el mismo techo. Con Oscar sabemos que más adelante, cuando pasen los años, nos vamos a tener que hacer compañía más cerca, pero por ahora, no. Somos muy felices así”, sostuvo y acto seguido completó: “¿Quién te dice que viviendo juntos no te van a ser infiel? La verdad: cuando uno está tan bien con la persona que tiene al lado, esa idea ni aparece. Ya estamos grandes, a mí ni se me ocurre pensar en otro. Y si Oscar llega a mirar a alguna con esas intenciones… ¡le parto una botella en la cabeza!, concluyó entre risas antes de dejar un sueño para el final: Estoy terminando de hacer un refugio en Córdoba, que es como mi lugar en el mundo. Queda entre La Cumbre y Capilla del Monte, en un pueblito de 44 habitantes, que era de 42 antes de que llegásemos Oscar y yo. Mi sueño es plantar ahí mis árboles, mi huerta. Seguramente termine viviendo ahí, junto a Oscar, claro. Esa será nuestra casa”
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